





¡Hola a todas y todos!
Tiempazo sin leernos. He caído en una inactividad enófila tal que si no es por las felicitaciones en Facebook por el aniversario de NdV, ni me entero que hoy precisamente se cumplen tres años de la Feria de Vinos de Excélsior Gama en la que surgió la idea para el blog. Lo cierto es que el mundo del vino en general, desde mi perspectiva, está medio dormido. No es para menos, la situación económica ha llevado a las casas importadoras a recortar gastos de promoción y patrocinio de eventos. Los eventos que quedan son cada vez más modestos. Y en las redes sociales, las ocurrencias de la palabra vino han ido mermando para dar paso a la gastronomía en general. Por mi parte, salvo alguna que otra botella eventual, también he bajado mi consumo y por ende mi actividad en el blog, en Twitter y Facebook.
Sin embargo, el gusto, el interés y el amor siguen ahí. Sólo que la pasión a veces necesita incentivos. Y afortunadamente y en perfecta sincronía con la necesidad, hoy tengo una invitación para degustar algunas etiquetas de la que fue desde los primeros meses mi uva favorita, aún lo es: Malbec.
Aunque, me inicié buscando el dulzor de los vinos tardíos y la acidez de los blancos. Poco a poco el paladar comienza a pedir más complejidad y variedad. En esos días, los malbec fueron fuente perfecta de aromas, cuerpo, sabores, texturas. Confieso que el primer Malbec que tomé conscientemente fue un Fuzión Tempranillo-Malbec de Zuccardi, un vino súper aromático. Hoy no soy muy asiduo de la etiqueta, aunque sí de la marca y de las dos uvas.
Me he dado cuenta de que cuando me piden una recomendación de un triple B (Bueno, Bonito y Barato), casi automáticamente pienso en malbec que pocas veces deja mal. Cierto que los ‘Grandes Vinos’ no la incluyen como principal. Pero no olviden que un novato o novata no hace mucho gastando miles en una botella que le va a saber a ‘viejo’ o que lo va a “regañar”. Y sí, en estos años aprendí a apreciar ese sabor a ‘antigüedad’ o de los taninos recios. Pero cuando se trata de evangelizar enológicamente hablando, y considerando el anaquel venezolano, malbec es la uva perfecta para los novatos.
Entonces, esta noche veremos si se termina de encender la llama de nuevo. La gente de @TuBuenVivir ofrece una degustación en el marco del Día Mundial del Malbec con cinco etiquetas representativas de la uva bandera de Argentina. Ya les contaré en una próxima entrada. La verdad, sería la tercera degustación de @TuBuenVivir a la que voy y sé que la voy a pasar bien. Las otras dos no las reseñé porque eran de destilados (y no estaba cumpliendo años como enófilo, jejeje).
Quiero agradecer a todas las personas que enviaron felicitaciones por Facebook. De verdad, no saben lo que eso significa para mí y cuanto me motiva a continuar o reiniciar el trabajo.
En estos años aprendí también que no se trata del vino solamente. Se trata de compartir con la familia, con los amigos, con los conocidos y los nuevos conocidos. El vino es la excusa perfecta para aplicar el mensaje del Enólogo de enólogos: Ama a tu prójimo.
¡Gracias a todos los que han contribuido con nuestro aprendizaje!
¡Gracias a los amigos por sus buenos deseos!
¡Gracias a todos y nos leeremos pronto!
El Novato
Hasta hace relativamente poco, en Venezuela la uva Bonarda era representada por una sola etiqueta, a saber, Colonia De Las Liebres de Altos Las Hormigas (muy bien representada, eso sí). Pero con el reciente auge del vino, los importadores poco a poco se fueron aventurando a variar los anaqueles, cosa que se agradece grandemente.
En pocas palabras, la Bonarda es la segunda uva tinta representativa de Argentina. Produce vinos perfumados y suaves en boca. Recomendables para novatos y novatas.
El viernes pasado, teníamos ganas de descorchar algo para conversar y ponernos al día con una amiga de la universidad. El plan era comprar algo e irnos a La Viña en el Centro San Ignacio para aprovechar la promoción Trae Tu Vino. Nos detuvimos en el bodegón sin un rumbo claro: ¿Malbec, merlot, pinot noir? Algo suave.

Luego de unos minutos revisando marcas, en busca de algo sin complicaciones, que fuera intere
sante y a la vez de precio solidario, salió esta botella de Bonarda Tribu de Trivento, una etique
ta que no habíamos probado. La llevamos y qué grata sorpresa. Es un vino sencillo con una nariz súper agradable. De entrada se sienten los frutos rojos, cerezas y mermelada de fresas o guindas. Se te hace agua la boca.
En boca es suave y redondo, de leve acidez, abocado y final agradable. Lo acompañamos con queso pecorino y pan, debo decir que el queso era un poco fuerte para el vino pero estuvo muy bueno igual. Un vino definitivamente ideal para amenizar una conversación, relajarte del stress cotidiano.
100% recomendable.
Costo: Bs. 60-70
Puntuación precio/valor: 17 / 20

Llegamos como a las 11 y estaba más o menos lleno, el flujo de gente es constante. Había espacio en la barra y luego se liberó una mesa. Ordenamos crepes, una con mermelada de fresas y una con jamón, queso y huevo, jugo de naranja natural y cerramos con café. La comida es realmente buena y el servicio fue rápido, aunque la de fresas llegó de mora. Igual nos la comimos y estaba de lo mejor. La verdad es que la casa se esmera por usar productos de primera.